Una buena amiga me leyó a través de estas notas regadas en el tiempo, desperdigadas en intereses, tan faltas de unidad como cualquiera. ¡Qué infinita alegría saber que puedo ser leído, de alguna manera! Pues es verdad lo que ella me escribió: ando muy perdido y la única manera para enterarse de mí por estos días parece releerme. Resulta que mucho ha cambiado, y muy rápido. Azarozamente puedo comenzar diciendo que Derrida ha quedado atrás, como quedan atrás los filósofos: es decir que sólo lo leeré de vez en cuando y no con la intensión de tergiversar lo que dijo en algún escrito. Ahora quiero hacer la tesis sobre filosofía política más concreta. Derrida me cae bien, sus juegos de palabras me inquietan y me gustan pero no logré hacerlo hablar de mi proximidad tanto como quería. Ahora intentaré con algunos autores más cercanos a los problemas de suspensión de los derechos por los Estados totalitarios, naturaleza humana implicada en los derechos humanos, y otras bagatelas.
Bueno, por ese lado eso. También estoy comenzando otros retos: otras clases, otros alumnos, otros programas, nada de tiempo. Otro apartamento lejos de la vereda y quizás lejos de mí mismo. Nunca imaginé que el constante ruido de los buses, motos y ambulancias lograran alejarme tanto de mí mismo; que preparar una y otra, y otra, y otra, otra y otra clase implicara dejar tanto de lado. Hace mucho no hago visita con algunos de mis más queridos amigos y amigas. Hace días no puedo sentarme a perder el tiempo en Youtube; no tengo internet. Pero bueno, no le hace.
Uno de los propósitos del 2010 era escribir más; así fuera basura, pero escribir mucho. Como quien quiere familiarizarse con un carro y lo quiere llevar a todas partes, manejarlo día y noche sintiendo cómo la conducción se hace cada vez más natural e incluso involuntaria… así quería escribir este año. Sí, de esto, aquello, lo otro. Emergencia social como manera de salvar financieramente al país, incremento en la gasolina, fantasmagoría de presidenciables, mentiras y amenazas. De todo eso, escribir. Pero hay tanto que hacer que ni pa’ qué… Bueno, sea como fuere, aquí tendrán, ustedes queridos tres lectores (yo, tú, él) algo más para leer. Saludos.
Y al que no le guste, pues que no se meta.