Cuando me di cuenta muchos referentes políticos antaño vitales se habían descolorido si no desaparecido. Como si “subir de estatus”, del colegio a la universidad, implicara también ir dejando, con el afanado pasar de los afanes, los grandes anhelos y admiraciones. Me siento cerca al señor aquel que decía que la ocupación pone en riesgo la cercanía a sí mismo, a lo más propio. Bueno, creo que cambio la vista del apartamento y el “estatus” de la universidad por un momento de pensamiento apasionado, por la calificada “pasión juvenil”, que permite soñar y ver por encima del presente girando por lo general hacia atrás; como quien hace acrobacias en el tiempo. Se han arrugas y salen canas… nos quedamos calvos.
Pronto llegan las elecciones. Siempre llegan pronto las elecciones; y con ellas la esperanza y el miedo. Pero no hablo de las campañas, sino de cómo todos estamos, sea de un lado o del otro, con esperanza y, más bien, terror. El “ojalá” está en ambos lados, tanto como el “ojalá no”, cuando no el “ni por el putas”. Me asusta pensar el resultado adverso. Más de lo mismo, más crímenes abiertamente reconocidos, elogiados, más persecución, menos democracia, menos separación de poderes; ya nada de frenos, nada de contrapesos, nada de respeto. A pesar de la certeza de mi voto, la total incertidumbre en mi pueblo, en mi país; incertidumbre abonada en las conocidas miserias de este Estado: ¿esta vez serán los “hackers”?
Y frente a este confuso panorama nacional y personal; en la mezcla nostálgica de los anhelos de antes y los retos de mañana, sí que aparece en mí entusiasmo. No es por la ola ni por la marea, que va y viene… es por la magia que anda suelta. Mis días están plagados de coincidencias, quizás buena suerte, amistad, solidaridad y alegría. El entusiasmo nace de la cultura: los conciertos, las infinitas maneras de hacer, de ser, de em-plazar-se en la vida. Vivo desbordado por los instantes de las miradas, de la belleza de la gente, de la extraña dulzura de las sacadas de piedra. Me encanta ver el esfuerzo de los alumnos, cuando lo han hecho todo y cuando no han hecho nada. En una palabra, es “sentido” por doquier: en cómo éste se viste, en cómo aquella habla, lo que dice, las posibles razones que pienso para su punto de vista, los textos sobre tanta cosa, la religión, los regalos de un alumno sobre Allah, las historias de mis amigas y sus novios, las cervezas con gente que apenas conozco, las que vienen con quienes mejor me conocen, el cine, los pequeños avances de la escritura de éste, el no tener descanso y a pesar de ello querer el día, el café, el pan de chocolate, los recuerdos, las visitas, las invitaciones, no contestadas, aceptadas, olvidadas, los gestos, las preguntas, lo que a ella le parece importante y a mí no, lo que a mí sí y a todos no, los juegos con las palabas, ¿qué comer?, tender la cama, el dolor de cabeza de por la mañana, los buses, los bares, los tropeles, la calle, las ambulancias, los 28, los mendigos, los desplazados, los ñeros, La calle, la edición, las tildes, el inglés que algo, el italiano que no, el alemán que…¿qué?, y que a pesar de ello se acercan y dicen en palabras lo que no digo en frases, las comas, en las que uno se pierde, ¿qué es separar ideas?, el pensamiento ordenado y la contingencia, los saltos y la ambigüedad, las conversaciones no esperadas, las pintas de las alumnas, las llamadas, los mensajes de celular, mejor llamar, no llamar, guardar la ambigüedad, no ser intenso, serlo, ya éste o ésta lo son, las blusas azules, las botas, los bolsos, las manillas, los aretes y las billeteras, los carnés, y más comas, ¿qué comer?{,} otros dolores, hoy de espalda, tensión, tirón en la pierna, un día de pie, la sombrilla o el paraguas, sol-lluvia, la ropa húmeda, los convers y su pecueca, no mía, no jodas. Se queda la USB en el salón, los programas, las notas, las reseñas, ¿cuántas notas?, las evaluaciones de profesores, ¿contrato?, ¿dictaré?, ¿a quiénes? arte y política, los Andes, la asistencia, la corrección, el proyecto, CVLac, colciencias, Bologna, Barcelona, los vuelos, las tarifas, las vueltas… recibos y pagos…. arrendar lo arrendado, arrendar lo propio, buscar cama, mesa, ponencia… danza: Se derriten los relojes de Dalí y ya estoy como escribiendo en danza contemporánea: ¿dónde, cuánto, qué, por qué ya es demasiado? Sentido sentido. Y allí siempre, no más y tampoco menos, que preguntas; y preguntas. No te contesto. Ya lo decía antes: ¿por qué no ser otro? Cortar el pelo, usar zapatos// está bien si tienes pinta loca, pero no si tu pinta es de pobre. Consumo, responsable, empresas, fines, externos e internos, macro, meso, micro: sistema, organización e individuo; universalidad, aretología, consecuencialismo; la pregunta por la técnica, ¿aplicación de la ciencia? ¿El ser que se desvela en cuanto depósito? Sentido sentido; ¿dispositivos de sentido?. No, no quiero jugar a consumir y poner en riesgo, aún más, lo propio, el ideal, el prejuicio supuesto en la crítica heredada, el modelo, el sentido. Sólo se ve amenazado el sentido cuando es sentido como sentido. ¿Quién es el amenazado ahora, él o yo? El él que no es más que yo, o el yo que no soy más que él, que el ser sentido del sentido. Multiplicación. Tuberías que suenan, sanitarios descompuestos, conexiones que fallan, el pasto largo, … comas pendientes.
Suspiro. A la artista le gusta escribir en-tre comas, incluso cuando no las usa. Palabra aquí y otra, otra, otra. ¿Se hará otra escribiendo así, como de una a otra…?
Repetición: ¿Q.u.é. h.a.c.e.r. c.o.n. e.l. s.e.n.t.i.d.o. s.e.n.t.i.d.o.: SIEMPRE PLURAL?
El signo de interrogación es como una orejita. Jajajaja ¿o del mismo modo pero en sentido-contrario? Bu….