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De’escribir (da hasta pena,,, -las comas suspensivas-)

Saturday, May 22nd, 2010

Cuando me di cuenta muchos referentes políticos antaño vitales se habían descolorido si no desaparecido. Como si “subir de estatus”, del colegio a la universidad, implicara también ir dejando, con el afanado pasar de los afanes, los grandes anhelos y admiraciones. Me siento cerca al señor aquel que decía que la ocupación pone en riesgo la cercanía a sí mismo, a lo más propio. Bueno, creo que cambio la vista del apartamento y el “estatus” de la universidad por un momento de pensamiento apasionado, por la calificada “pasión juvenil”, que permite soñar y ver por encima del presente girando  por lo general hacia atrás; como quien hace acrobacias en el tiempo. Se han arrugas y salen canas… nos quedamos calvos.

Pronto llegan las elecciones. Siempre llegan pronto las elecciones; y con ellas la esperanza y el miedo. Pero no hablo de las campañas, sino de cómo todos estamos, sea de un lado o del otro, con esperanza y, más bien, terror. El “ojalá” está en ambos lados, tanto como el “ojalá no”, cuando no el “ni por el putas”. Me asusta pensar el resultado adverso. Más de lo mismo, más crímenes abiertamente reconocidos, elogiados, más persecución, menos democracia, menos separación de poderes; ya nada de frenos, nada de contrapesos, nada de respeto. A pesar de la certeza de mi voto, la total incertidumbre en mi pueblo, en mi país; incertidumbre abonada en las conocidas miserias de este Estado: ¿esta vez serán los “hackers”?

Y frente a este confuso panorama nacional y personal; en la mezcla nostálgica de los anhelos de antes y los retos de mañana, sí que aparece en mí entusiasmo. No es por la ola ni por la marea, que va y viene… es por la magia que anda suelta. Mis días están plagados de coincidencias, quizás buena suerte, amistad, solidaridad y alegría. El entusiasmo nace de la cultura: los conciertos, las infinitas maneras de hacer, de ser, de em-plazar-se en la vida. Vivo desbordado por los instantes de las miradas, de la belleza de la gente, de la extraña dulzura de las sacadas de piedra. Me encanta ver el esfuerzo de los alumnos, cuando lo han hecho todo y cuando no han hecho nada. En una palabra, es “sentido” por doquier: en cómo éste se viste, en cómo aquella habla, lo que dice, las posibles razones que pienso para su punto de vista, los textos sobre tanta cosa, la religión, los regalos de un alumno sobre Allah, las historias de mis amigas y sus novios, las cervezas con gente que apenas conozco, las que vienen con quienes mejor me conocen, el cine, los pequeños avances de la escritura de éste, el no tener descanso y a pesar de ello querer el día, el café, el pan de chocolate, los recuerdos, las visitas, las invitaciones, no contestadas, aceptadas, olvidadas, los gestos, las preguntas, lo que a ella le parece importante y a mí no, lo que a mí sí y a todos no, los juegos con las palabas, ¿qué comer?, tender la cama, el dolor de cabeza de por la mañana, los buses, los bares, los tropeles, la calle, las ambulancias, los 28, los mendigos, los desplazados, los ñeros, La calle, la edición, las tildes, el inglés que algo, el italiano que no, el alemán que…¿qué?, y que a pesar de ello se acercan y dicen en palabras lo que no digo en frases, las comas, en las que uno se pierde, ¿qué es separar ideas?, el pensamiento ordenado y la contingencia, los saltos y la ambigüedad, las conversaciones no esperadas, las pintas de las alumnas, las llamadas, los mensajes de celular, mejor llamar, no llamar, guardar la ambigüedad, no ser intenso, serlo, ya éste o ésta lo son, las blusas azules, las botas, los bolsos, las manillas, los aretes y las billeteras, los carnés, y más comas, ¿qué comer?{,} otros dolores, hoy de espalda, tensión, tirón en la pierna, un día de pie, la sombrilla o el paraguas, sol-lluvia, la ropa húmeda, los convers y su pecueca, no mía, no jodas. Se queda la USB en el salón, los programas, las notas, las reseñas, ¿cuántas notas?, las evaluaciones de profesores, ¿contrato?, ¿dictaré?, ¿a quiénes? arte y política, los Andes, la asistencia, la corrección, el proyecto, CVLac, colciencias, Bologna, Barcelona, los vuelos, las tarifas, las vueltas… recibos y pagos…. arrendar lo arrendado, arrendar lo propio, buscar cama, mesa, ponencia… danza: Se derriten los relojes de Dalí y ya estoy como escribiendo en danza contemporánea: ¿dónde, cuánto, qué, por qué ya es demasiado? Sentido sentido. Y allí siempre, no más y tampoco menos, que preguntas; y preguntas. No te contesto. Ya lo decía antes: ¿por qué no ser otro? Cortar el pelo, usar zapatos// está bien si tienes pinta loca, pero no si tu pinta es de pobre. Consumo, responsable, empresas, fines, externos e internos, macro, meso, micro: sistema, organización e individuo; universalidad, aretología, consecuencialismo; la pregunta por la técnica, ¿aplicación de la ciencia? ¿El ser que se desvela en cuanto depósito? Sentido sentido; ¿dispositivos de sentido?. No, no quiero jugar a consumir y poner en riesgo, aún más, lo propio, el ideal, el prejuicio supuesto en la crítica heredada, el modelo, el sentido. Sólo se ve amenazado el sentido cuando es sentido como sentido. ¿Quién es el amenazado ahora, él o yo? El él que no es más que yo, o el yo que no soy más que él, que el ser sentido del sentido. Multiplicación. Tuberías que suenan, sanitarios descompuestos, conexiones que fallan, el pasto largo, … comas pendientes.

Suspiro. A la artista le gusta escribir en-tre comas, incluso cuando no las usa. Palabra aquí y otra, otra, otra. ¿Se hará otra escribiendo así, como de una a otra…?

Repetición: ¿Q.u.é. h.a.c.e.r. c.o.n. e.l. s.e.n.t.i.d.o. s.e.n.t.i.d.o.: SIEMPRE PLURAL?

El signo de interrogación es como una orejita. Jajajaja ¿o del mismo modo pero en sentido-contrario? Bu….

“Algotro”

Wednesday, May 19th, 2010

Acabo de ver “Yo, también”. El computador estaba prendido y decidí pasar un rato a chismosear las “bobadas” que aquí aparecen. Me encontré con nuevos videos de mi admirada amiga la Artista, y le puse las comillas a bobadas. Venía pensando en las palabras de otra de las cercanas-lejanas; palabras sobre los ideales de justicia como motor de la cooperación, lejos de toda caridad…

Mi amigo Sebastián, apoyado en no sé qué observaciones durante una charla, dice que me interesa el problema de la decisión. Creo que tiene razón. Me inquietan las posibilidades, la decisión, la libertad, el pensamiento y la acción, el poder creador del ser humano. Tanto crea que devasta la tierra. Pero sólo donde se ha abierto ya lo posible acaece la decisión, la libertad, el pensamiento y la acción: el poder creador del ser humano. De la apertura creo que es siempre la pluralidad de lo que Nancy llamaría “ser singular plural”. Una pluralidad por alteridad, por alteración.

“Amigos. Nadie más. Lo demás es selva” (Guillén) Son mis amigos, mis amigas, la apertura. Por ellos la cultura, el arte, el pensamiento, los ideales. Amiga mi madre,  y amigos mi padre, mi hermano, mi casa, tanto como lo que nunca es mío y nunca lo será. Pero el punto está en que sólo los amigos muestran de verdad el ser posible: la verdad del posible ser que somos. Ella’s me muestra el cuidado, la moda, la dulzura, y ella’s el arte, la política, el anarquismo, el desjuicio; este otro’s amigo el ejercicio, el esfuerzo, la pasión por el licor, y otro (aquél, que es el mismo o él mismo) allí el juicio familiar, la conciliación, la dedicación; más acá siempre la búsqueda del otro, el amor al pobre, lo fashion, lo freak, lo ñoño, lo loco, lo deviniente, lo lejano. En mis amigos veo cuanto puedo ser y decido no, o no decido, o no decido posible, o decido no posible; cuando no puedo ser y decido querer. El resto es selva, maraña, cerradura de mundo en la infinitud de la amistad que se viene en pura posibilidad. Sólo en los rostros comparece la amistad, incluso lejana y posible. Sólo en la mirada que se encuentra en el lugar imposible de la conversación improbable se hace vacío lo compacto y posible lo otro.”Todo lo sólido se desvanece en el aire” Al fin todo, al fin se desvanece, al fin se supera la unidad del ser. ¡Ay las licencias en el texto, en el discurso! No de reducción***al*del*sentido. Se rompe un poco al fin.

De la alteridad que resbala en la colina, que se sacude, que retorna a la resbaladiza zona de creación cooperativa. Posibilidad de posibles: mujer de colina, sacudón de alteridad que coopera en la escuela…. ¡Cuánto me cuesta cooperar! ¿Podrá hacerse el blog al fin ajeno de su autor para estos lectores? Ojalá el autor desapareciera para poder ser otro: algotro. Algotro tiempo es toda escritura. Algotro ritmo. Algotra colina, sacudón. ¿Des-escuela? ¿Deescolar?

Forzar y forzar, por forzar. Algotro ensayo de ensayo, quizás. Y yo, también.

Cualquier cosa que escribo

Thursday, March 4th, 2010

Y está este reloj. Es grande pero liviano; está hecho de madera pero es más caja que sólido. Pende de la pared que da al oriente, la que se calienta con el primer sol de la mañana; la que el maíz de mi vecino cubre con su sombra desde la alborada hasta “las onces”. Entre dos ventanas pende este péndulo; su tic tac constante me fastidia en la noche y las doce campanadas son eternas e insoportables. Ahora pende sin utilidad. Le he robado la hora al reloj al no darle cuerda, voluntariamente. Sus agujas marcan siempre las cuatro y cinco, pero no sé si es una hora pasada o una hora por venir. ¿Puede ahora ser ésta una hora cualquiera?

De la casa de la abuela paterna pasó a mi tío. Mis tíos y mi padre crecieron con el acucioso tic tac; nunca les resultó molesto, hacía parte de ellos como este teclado pertenece a mis dedos. Fue de Bogotá a Tabio; allí estuvo orientado al sur, sobre una pared iluminada en las mañanas de los primeros meses del año. Quizás no. Y del noroccidente de ese bello valle que se abre entre montañas andinas, vino a esta pared de oriente, del relativo oriente. Esta tempórea y temporal herencia, fabricada antaño para medir el tiempo, ahora sólo se posterga en su ser inesencial, si es que permanece suyo; enajenado de su medir constitutivo; esperando el tiempo de medir el instante cuando aquel a quien las campanas angustian y no permiten soñar duerma ya sin escuchar. Quizás en el oriente y desorientado. De una casa descentrada que ahora sólo se posterga en su ser inesencial, si es que permanece suyo.

Echando chisme

Sunday, February 7th, 2010

Una buena amiga me leyó a través de estas notas regadas en el tiempo, desperdigadas en intereses, tan faltas de unidad como cualquiera. ¡Qué infinita alegría saber que puedo ser leído, de alguna manera! Pues es verdad lo que ella me escribió: ando muy perdido y la única manera para enterarse de mí por estos días parece releerme. Resulta que mucho ha cambiado, y muy rápido. Azarozamente puedo comenzar diciendo que Derrida ha quedado atrás, como quedan atrás los filósofos: es decir que sólo lo leeré de vez en cuando y no con la intensión de tergiversar lo que dijo en algún escrito. Ahora quiero hacer la tesis sobre filosofía política más concreta. Derrida me cae bien, sus juegos de palabras me inquietan y me gustan pero no logré hacerlo hablar de mi proximidad tanto como quería. Ahora intentaré con algunos autores más cercanos a los problemas de suspensión de los derechos por los Estados totalitarios, naturaleza humana implicada en los derechos humanos, y otras bagatelas.

Bueno, por ese lado eso. También estoy comenzando otros retos: otras clases, otros alumnos, otros programas, nada de tiempo. Otro apartamento lejos de la vereda y quizás lejos de mí mismo. Nunca imaginé que el constante ruido de los buses, motos y ambulancias lograran alejarme tanto de mí mismo; que preparar una y otra, y otra, y otra, otra y otra clase implicara dejar tanto de lado. Hace mucho no hago visita con algunos de mis más queridos amigos y amigas. Hace días no puedo sentarme a perder el tiempo en Youtube; no tengo internet. Pero bueno, no le hace.

Uno de los propósitos del 2010 era escribir más; así fuera basura, pero escribir mucho. Como quien quiere familiarizarse con un carro y lo quiere llevar a todas partes, manejarlo día y noche sintiendo cómo la conducción se hace cada vez más natural e incluso involuntaria… así quería escribir este año. Sí, de esto, aquello, lo otro. Emergencia social como manera de salvar financieramente al país, incremento en la gasolina, fantasmagoría de presidenciables, mentiras y amenazas. De todo eso, escribir. Pero hay tanto que hacer que ni pa’ qué… Bueno, sea como fuere, aquí tendrán, ustedes queridos tres lectores (yo, tú, él) algo más para leer. Saludos.

Y al que no le guste, pues que no se meta.

En serio: hay que cerrar la llave, llave.

Sunday, January 24th, 2010

Estimados lectores, si los hay,

Hace un rato veía una noticia sobre la sequía en Carmen de Bolívar, esa región brutalmente golpeada por el conflicto que en Bogotá nos parece tan lejano, por más que a pocos kilómetos, en el páramo (nótese que de allí sale agua) de Sumapaz, frontera de Cundinamarca, Huila y Meta, la guerra se libre con bombas y metalla. Esta guerra cruel, decía, ha golpeado tenazmente la zona de Bolívar, causando grandes desplazamientos.

Hoy las veredas están volviendo a  despoblarse por causa del verano. La sequía hace que la población recurra a fuentes de agua no potable y con ello las enfermedades aumentan. De las veredas al casco urbano más cercano, dejando atrás lo propio: donde se ha sembrado, dejando las raíces que los humanos echamos cuando sembramos.

Queda lejos y “nuestra” agua en Bogotá no llegará allá si no la gastamos aquí, dirá alguien. Insistirá que Duitama también es lejos, por más que mucho más cerca Boyacá que Bolívar. Horas caminando para traer canecas de agua que con el paso se riegan. Aquí, incapaces de cargar una garrafa de 5 litros por más de 10 minutos, por más de 10 cuadras, allí, dos canecas, una a cada lado de un palo largo que se pone en los hombros por más de 5 kilómetros, de agua “cruda”.

Ayer llovió en la sabana de Bogotá. Un inesperado aguacero que nos llenó de esperanza. Mis margaritas están secas, ya uno de mis tomates de árbol murió, las azaleas luchan bravamente para mantenerse vivas. Puro conato. Tenemos esta responsabilidad. Mientras en Bogotá felices abrimos la llave y sale agua, con buena presión, y hasta potable, en la mayoría del país este lujo se está haciendo imposible.

Con la energía eléctrica, se entiende, debemos también procurar reducir el consumo, por aquello de las hidroeléctricas. Hoy en Colombia algunos pueblos tienen racionamiento eléctrico, a muchos municipios más no llega este servicio.

Toca cerrar la llave, llave; incluso si hay que sacrificar las margaritas en pro de un litro más para quitar la sed humana, la sed del campesino que a sol y lluvia produce papa, cuida ganado, siembra y recoge. Brindo con un vaso de agua en favor de un año de uso razonable y cuidado del otro, de la tierra y de la vida.

Escribir por escribir, para eso es un blog, ¿no?

Tuesday, November 24th, 2009

Cada vez que se escribe algo es un volver a escribir. A esta tarea la acompaña siempre la pregunta por su sentido, por su pertinencia. Escribir por escribir; porque tal vez se lea, porque a veces encontramos algo que hace tiempo escribimos y nos damos cuenta de que tiene sentido, como el sentido ajeno que descubrimos siempre que leemos. Como que siempre fuera ajena la escritura. Fijar hoy para extrañarse mañana.

Salía molesto hace un rato, 10 de la noche, sólo por dar un paseo: sentir el frío bogotano. Sólo por pasear, sólo por sentir, sólo por salir. Embebido en mis preocupaciones y quejas de la propia situación -tantos pendientes, tanto qué leer, tanto extrañamiento, tan extraño para mí mismo-. -Tantos trabajos por escribir, tanto extrañamiento, tan extraño para mí mismo-. Me quejaba y justificaba mis reclamos.

Entonces el portero del edificio me dice: “con usted no he familiarizado”. ¿?¿? Familiarizado¿?¿? Se agacha un poco y saca una bolsa de chocolates, me la tiende amablemente sonriendo: “coja uno”. “No gracias” (me apenaba recibirle algo que sé es un lujo para quien gana como portero). Pero luego entendí el gesto, la importancia, y accedí. Dijo entonces: “la compré para familiarizarme con los residentes”. Claro, es nuevo, está contento de tener su puesto, tiene familia e hijos, quiere buenas relaciones. Le explico que se lo daré a mi mamá, sabiendo por dentro que es para que no le dé otro, que los guarde, que los lleve a su casa, ya sobraron para sus hijos. Es inútil: somos más residentes que chocolates. No importa, él está sonriendo, sigue contento. Un poco de amabilidad, un poco de conductismo tal vez; pero su expresión es la donación. Pasará la noche en entresueños; como los 5 porteros más de este lado de la calle, como los 6 más del otro lado. Noche larga y fría, como todas. Por cada portería 3 vigilantes, una señora del aseo, cuando menos. ¡Cuánta gente! ¡Cuánta amabilidad! ¡Cuánta desproporción! ¡Cuánta injusticia!

Es curioso. Hace unas horas pensaba en que me gusta saludar diciéndoles sus nombres. No sólo “buenos días”, “buenas tardes”, “buenas noches”. Es como salvar su singularidad, su historia -algo de ellos- casi nada y cada vez mucho al lado de la indiferencia. Con frecuencia fracaso. Detenerse ante la gente. Si hubiera tiempo suficiente. Cada día los propios afanes, los propios humores, los propios pensamientos obsesionantes de tantas lecturas por hacer, tanto por escribir, y tantas y tantas preguntas sobre la escritura. Tantas respuestas y tanta extrañeza. Y siempre ahí los nombres, que puedo decir, siempre el saludo posible, hoy el chocolate tendido sobre el mostrador; la persona tras él esperando, quizás también de entrada -o de salida-, su nombre.

Abrazos, lector, abrazos; a falta de nombre y chocolates.

Masacre de El Salado

Saturday, October 31st, 2009

Recuerdo del festival Nuestra Voz

Monday, September 21st, 2009

Video de Jamming Social Club

Mira, ve…

Sunday, September 13th, 2009

Re: Sí, cómo no que manda el argumento, monito

Monday, September 7th, 2009

Violencia de la razón: la peor. Aquí está el canon, dice ella. Habla por boca de alemanes, germanofílicos y agriegados. Porque esto no es Dinamarca, filosofía de Cum-dinamarca (Co-dinamarca). Vamos a ver las ¿co-?posibilidades. Nos tomaremos el tiempo. Con Bataille decimos “hasta el límite de lo posible”. Y agregamos siempre un poco más, un poco de exceso juvenil. ¡De cabeza a lo imposible!: Al sentido de la tierra natal. ¡Pero la nuestra! A echar raíces como las papas… A nutrirnos de nuestra oscuridad, si es el caso.

¿Me regala mil de pan?