Tanto el gobierno como los miembros presidentes de la Corte Suprema de Justicia invitan a los colombianos a un respaldo incondicionado. En mi opinión nada más inadecuado que la “incondicionalidad” en el apoyo político. El apoyo siempre debe estar sometido a la condición del cumplimiento estricto de las funciones encomendadas. Así que el apoyo incondicionado, irrestricto, es un debilitamiento de la estructura democrática. En cumplimiento del derecho fundamental consignado en la constitución política por el que cada ciudadano tiene libertad de conciencia deben mantenerse las condiciones del apoyo a las personas que conforman las instituciones del Estado.
Esta polarización, que en realidad no parece apuntar más que a una deslegitimación de las instituciones, es intolerable toda vez que en el país comienzan a verse acciones penales concretas. El debilitamiento de la legitimidad de las instituciones políticas, en este caso también penales, es una intromisión en la actividad de dichas instituciones.
Por lo anterior apoyo la institución que intenta llevar uno de los más difíciles procesos de la historia de Colombia, proceso en el que las más altas esferas del poder se ven afectadas e involucradas; incluso algunos con miedo de estar en tal proceso.
Pero el que nada debe nada teme…
http://www.eltiempo.com/justicia/2007-10-10/
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