Algunos comentarios (30 de septiembre 2008)
a. Los medios de comunicación están sacando al aire innumerables opiniones de personas que afirman que los crímenes contra los niños deberían ser castigados con pena de muerte. Además, muestran, en una marcha cargada de dolor en Chía, personas recogiendo firmas para la cadena perpetua para delincuentes, o siendo realistas, presuntos delincuentes. Pescando en río revuelto. El periodista capta el fenómeno al decir: “se acercan a firmar sin pensarlo”.
b. El Presidente y el Fiscal, lo mismo que muchos congresistas, aquí están felices mostrando su dureza indicando la necesidad de la cadena perpetua para estas personas. Pero, ¿cómo pueden decir esto cuanto a los paramilitares, que se sabe han hecho matanzas terribles -que han descuartizado, bebido sangre humana, comido carne humana, jugado fútbol con cabezas humanas y miles de atrocidades más-, no pagan penas significativas? ¿Será que estas personas que firman y afirman esta necesidad pueden explicarnos los criterios de definición del tiempo de privación de la libertad?
c. El caso de hoy en Chía es terrible; tanto como miles de miles en el país. Pero quiero llamar la atención sobre otra manera de pensar algunas de estas cosas: nadie piensa que en Chía, igual que en Bogotá, la cosa está brava, peligrosa. No es que estemos en el mejor país del mundo y que el señor Uribe nos tenga en el cielo. La vía en que fue encontrado el niño asesinado que ha dado lugar a este despliegue periodístico que afirma que “Colombia está de luto”, es una vía que no se usa por falta de seguridad. Ubiquémonos: esta vía conduce del municipio de Chía al de Tabio; queda a 25 minutos de Bogotá y se recorre en su totalidad en 20 minutos a baja velocidad, en automóvil. Pese a ser significativa la mejora en el viaje a Tabio está subutilizada porque es muy insegura: está prohibido el paso por ésta de las 5pm a las 6am. La seguridad democrática no ha llegado a esta vía. Por los múltiples atracos, violaciones, apuñalamientos, robos de todo tipo, y atrocidades penosas como la del padrastro violador asesinado por el celador de la clínica de Chía al buscar atención, hay que cuestionar la belleza e idealidad del modelo de la seguridad democrática. Si no funciona en un municipio de la sabana de Bogotá, que más parece un barrio capitalino, ¿qué podemos esperar del resto del país?
d. Una ñapa. El único programa que reproduce los testimonios de los paramilitares, que intenta mostrarle al país la atrocidad que vive, que esconde y que reelige -hablo de “Contravía”-, que tiene un horario de mierda: domingo 11 pm por Canal Uno. Pa’ pior: El domingo pasado en el que se esperaba la entrevista al único paramilitar que está comprometido con la verdad y que está hablando, H.H., casualmente se alargó la Telepolémica porque Millonarios (el equipo con nombre más elitista y arribista) perdió con el América. Así, mientras entretienen a este pueblo ingenuo con fútbol y novelas en el horario estelar, las confesiones de paramilitares y los documentales investigativos son dejados en un horario y un canal que nadie ve. Además, cambian el horario sin previo aviso y listo: los que esperan el programa hasta las 11!!!!, viendo que no comienza, se van a dormir. Que siga durmiendo Colombia.
e. ¡Ah, sí! La entrevista del programa Contravía podía ayudar en algo a las víctimas de los grupos de autodefensas, pero nada como si se escuchara una verdadera rendición de cuentas pública de estos asesinos. Pero no, al Presidente y al uribismo les parece mejor extraditarlos. Luego sale el Ministro del Interior de la In-justicia a decir que no hay presupuesto para hacer las audiencias virtuales. ¿Cuánto costará usar Skype? ¡Ni mierda! Y así, así; entre noticias infladas y programas desplazados; entre extraditados y penas ridículas, vienen a decirnos que hay que darle pena de muerte o cadena perpetua a unos. La gente que apoya la pena de muerte seguro no ve noticias: el Estado colombiano está demandado por capturas ilegales; pueblos enteros han sido violentados con capturas masivas que terminan en liberaciones y disculpas, en el mejor de los casos. Personas inocentes tienen que ser liberados todos los días por errores judiciales; mientras culpables gozan de beneficios y cargos públicos (con muy buenos sueldos). Los familiares y amigos del Gobierno entran y salen de la cárcel como quien pasa por la peluquería y nadie se acuerda; seguro que el país recordaría más el paso del primo del Presidente por una peluquería (noticia presentada en Estilo RCN), que su paso por la cárcel. Y tienen el descaro de salir a pedir pena de muerte o prisión perpetua!!!! ¿Qué instituciones juzgarán a estos presuntos violadores de la ley? ¿Acaso las instituciones que cada día aparecen con escándalos de corrupción, o acaso la rama judicial sin presupuesto, porque a este gobierno le encanta recortar de ahí para la guerra? Con más plata para la guerra sólo tendremos más sangre. Menos plata para la justicia es más impunidad. ¡Y esas son las noticias! ¡Imagínense lo que no llegamos a saber!
f. Así, no puedo quedar de otra manera que en contravía.