Sólo pretenden “hacer ruido”, respondió el alcalde de Bogotá, Samuel Moreno, a la pregunta por el mensaje detrás de los seis atentados del jueves 23 de octubre. La tranquilidad y chabacanería con que el señor Alcalde dijo esto en Caracol Radio me recordó el modo como el vicepresidente Santos hace sus declaraciones. Espero que el lector sepa a qué me refiero.
Más allá de la evocación de entidades inmateriales que en lugar de discurrir intuyen (ver Summa Theologica), la respuesta de Moreno me hizo pensar que tal vez para muchos gobernantes en Colombia las minas “quiebrapatas”, o “antipersona” (denominación que prefiero a “antipersonal”, cuyo sentido, si realmente tiene alguno, creo que haría referencia al “Conjunto de las personas que trabajan en un mismo organismo, dependencia, fábrica, taller, etc.”; mas no a la persona), los atentados, las matanzas, los falsos positivos, las denuncias lo mismo que las sentencias, las marchas sindicales e indígenas, tan sólo pretenden “hacer ruido”. Y, en efecto, hacen ruido; lo mismo que las constantemente apresuradas posiciones del Presidente. “Fueron muertos en combate”, dice un día pero al otro se retracta porque el Fiscal dijo lo contrario al país; “la policía no disparó”, pero frente a la publicación del video que demuestra lo contrario entonces declara “sí disparó”.¿Qué podemos esperar entonces de la palabra del Primer Mandatario? La voz del Presidente parece entonces tener validez “mientras no se demuestre lo contario”, y solamente por eso. Sin embargo, debemos preguntarnos: si éstas son las que se destapan entre todo este barullo, ¿qué será lo que permanece tapado? Quizá ruiditos como que no son 43 los muchachos de Soacha reclutados y asesinados, sino ciento y pico, como poco a poco van teniendo que aceptar.
Pero hablando del ruido de estos días no puede dejar de llamarse la atención sobre lo siguiente: es sencillamente indignante la bastedad con que intentan “formar la opinión pública”. La alocución presidencial del 22 de octubre no sólo mostró, y es que fue tan basto que mucha gente lo notó, que Uribe presentó las cifras de propiedad indígena de la tierra de modo tal que la única posible manera de asumir la protesta de estos grupos fuera el rechazo por avaricia; sino que, pa’ pior, el discurso estuvo acompañado de imágenes de policías presumiblemente heridos en los disturbios con los indígenas. Sólo policías heridos. La conclusión no era sugerida sino impuesta: indígenas bellacos, además de tener un montón de tierras que no ponen a producir (nada se dice sobre el porcentaje de tierra productiva), quieren más y por si fuera poco lastiman la seguridad democrática, allí donde siendo más firme la mano, tiene también el corazón más grande: en el rostro del policía, héroe de la Patria: ¡mucho ruido!
Esta confusión de información y el consecuente aturdimiento lleva a algunos a decir que es imposible juzgar sobre la situación colombiana porque no tenemos ni suficiente información, ni información suficientemente buena. Um… el argumento se parece al del escéptico clásico que se queda afirmando la imposibilidad de juzgar con verdad, sin darse cuenta de su juicio. Pero lo importante aquí es que no se trata de paradojas intelectuales, sino de problemas prácticos cercanos. Frente a esto creo que podemos permitirnos hacer resonancias. No equilibraremos la balanza de la información, pero sumaremos hacia cierta sana equidad.
Lo sé, demasiados ecos saturan el sonido. Es preciso entonces seleccionar y para ello nada mejor que pluralidad, colaboración y apertura a resonancias posibles: trabajo comunicativo, trabajo colectivo, trabajo vivo. Aquí sólo hay un eco, ojalá permita ver de manera distinta la situación.
http://www.contravia.tv/?p=77&langswitch_lang=es
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A propósito: la telepolémica nuevamente se alargó…. Contravía se desplaza….Programado para el domingo a las 11:15 pm … emitido a las 11:34 pm, tras una breve aparición del Ministro Juan Lozano.