Archive for May, 2009

Sublime

Tuesday, May 26th, 2009

E quella a me: «Nessun maggior dolore
che ricordarsi del tempo felice
ne la miseria; e ciò sa ‘l tuo dottore.

Que no hay mayor dolor que recordar el tiempo feliz en la miseria ya lo sabemos todos. Pero que una persona pueda con tanta belleza escribir estos versos, y otra siglos después recitarlos con esta pasión es cosa que cabe darse el placer de atender. La belleza se impone, y una vez que aparece en nuestras vidas, nunca se va.

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Ley que todo lo rige: imprevisibilidad

Tuesday, May 12th, 2009

Para su conservación la sociedad requiere confianza entre sus integrantes. La confianza surge de un margen de previsibilidad de las acciones. En Colombia la sociedad va camino a su desaparición porque tal margen no existe. No tenemos ni idea de lo que hará el que está a nuestro lado. Podría intentar robarnos, podría atacarnos, podría matarnos, podría amarnos, o no. Nada está en nuestras manos. Esta mutua desconfianza rompe toda relación y nos sume en la tristeza de lo que parece puede ser de otra manera: caemos también en la “nostalgia peor de añorar lo que nunca jamás sucedió”.

Tuesday, May 12th, 2009

El sábado pasado fui a uno de los conciertos que más he disfrutado. Bajo una hermosa luna bailamos, saltamos y gozamos al son de Nawal y Sargento García. Sin embargo, como a la mitad del concierto me dije a mí mismo: “todo esto va a acabar mal, todos y todo tiene que acabar muy mal”. Veía un pogo que crecía en agresividad, aunque al comienzo no en extensión. Vi dentro del pogo a algunos armados con botellas de vidrio, de aguardiente; amenazantes, buscaban la oportunidad para romperla en la cabeza de alguien. Desde otros lugares lanzaban botellas dejando como guía la mala suerte de alguno.

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Los viajes del viento

Tuesday, May 12th, 2009

Los invito a que vean esta bella película colombiana. El trailer muestra algo de su belleza, pero si quieren descubrir su encanto sin esperar imágenes, entonces no lo vean. Para mí la mejor película colombiana: me habló de la Colombia que no conozco porque no sale en las noticias, que no he visitado por miedo y bobería, y que me aguarda. Colombia, tierra querida; tu música es vida y corazón, tus paisajes canciones.

Dibujo en el aire (temiendo a Funes)

Monday, May 11th, 2009

(Alguna cosita que de sopetón escribí hace un par de semanas y que quedó por ahí… ahora por aquí. Ojalá disfruten esta carta de saludo).

Renuncio. Categóricamente me niego a olvidar, también a no revivir. Me quedo con los que me mostraron la alegría. Compongo en mi fantasía esta imagen plagada de rostros; son los de ustedes, incondicionales amigos.
Me niego a olvidar tu tango, tus milongas. De Tabio no me alejo nunca más: allí el olor caliente de fermento, ya de pan ya de vino, de la noche a la alborada, tras cervezas corrimos. No me olvido de esos tintos, ni fuertes ni suaves, siempre charlados, nunca lejanos. Me niego a olvidar la montaña, sus caras, sus atardeceres, aquel amanecer nublado bajo. Me obligo, sin saberlo, a mantener en mente al primero de los hijos, al crío que con mirada de extrañeza observaba cada cara. A él que ahora habla, también ahora escribo. Un día, conversaremos sobre estas notas, y me dirás si Tabio tiene todavía los acordes de la guitarra de tu padre, de tu abuelo y los recuerdos de tus tías, siempre presentes en el corazón abierto, amable, de tu padre, de tu abuela, de tu pueblo.
No dejo partir nada de ustedes, padre y tío, que entre humo de cigarrillo y copitas de whiskey o de brandy, compartimos tardes bellas, tan lluviosas como luminosas. No olvido los tonos, la escucha, las pocas o muchas palabras de las historias que el otro contaba. Me quedo con los días siguientes a la ida, con el silencio de las casas, con la enseñanza de levantar espacios, de vivirlos y cargarlos: Kyef y Pacandé permanecerán siempre conmigo. De las historias juveniles, jamás contadas, guardaré mis intuiciones, quizás nunca elaboradas, quizás ya nunca en palabras. Las fotos y las grabaciones puedo incluso ________ (pasarlas por alto), pues no hacen falta para recordarlos.
De ti, madre hermosa, nunca olvidaré las mañanas; las caras cansadas, las sonrisas que como el sol que entra por la ventana llenan mis oscuridades con sosiego. Tus caricias, tus abrazos, tus mensajes, tus comidas, los jugos, los llamados, los regaños, la alegría. Cuando el trabajo es bello para mí es porque tú así lo mostraste. La labor constante, la mejor clave para hacer de nosotros mismos el ejemplo amable, la enseñanza sin fuetazo.
De mi hermano jamás dejaré partir de mí sus actos. Pocas palabras, pero con una acción libros de sabiduría escribes, te escriben. Tus luchas y cansancios, tus logros, tu voluntad por encima de ti mismo nunca fueron invisibles para mí. Todo esto guardo en el desvelo, a todo esto recurro en mi tristeza, en mi miedo, en la fragilidad de mis momentos.
En la soledad habitan con mayor presencia los recuerdos; por eso nos aterra, nos entristece. Está esta otra soledad de la no presencia de la no presencia, también de la tranquilidad. Ésta que ahora mismo viene mientras dejo testimonios de los recuerdos en la “permanencia” de la hoja, de la letra, que más que yo dura, que más que tú me mira, que más que el espejo me refleja. Que más que nadie sabe que es alegría lo que nos espera.
Esta hoja es el retrato que de todos ustedes, queridos amigos, hago en mi mente; entre neurosis quizás, entre tiempos pasados y futuros, salta y juega mi alma recordante, salta entre los vestidos, azul, morado, negro o rayado, con que tus ojos se adornaron, sin necesidad de ellos, y que, cadentes, hicieron que mis ojos fueran del cielo al suelo. Allí encontré una llaga, espero sane, como espero que este dibujo en el aire llegue a tu planta para que a aquellos vestidos digas que su belleza es tu deudora. Que cada una de sus arrugas en el suelo, que cada uno de sus pliegues en el aire es por ti y no por ellos.
En este dibujo los ausentes, los que las letras no alcanzan pero que el corazón extraña, que quiere, que tiene, que guarda. Nunca más un yo sin ustedes. Renuncio al vil olvido y cargo estas palabras como ahora ustedes las cargan.