Estimados lectores, si los hay,
Hace un rato veía una noticia sobre la sequía en Carmen de Bolívar, esa región brutalmente golpeada por el conflicto que en Bogotá nos parece tan lejano, por más que a pocos kilómetos, en el páramo (nótese que de allí sale agua) de Sumapaz, frontera de Cundinamarca, Huila y Meta, la guerra se libre con bombas y metalla. Esta guerra cruel, decía, ha golpeado tenazmente la zona de Bolívar, causando grandes desplazamientos.
Hoy las veredas están volviendo a despoblarse por causa del verano. La sequía hace que la población recurra a fuentes de agua no potable y con ello las enfermedades aumentan. De las veredas al casco urbano más cercano, dejando atrás lo propio: donde se ha sembrado, dejando las raíces que los humanos echamos cuando sembramos.
Queda lejos y “nuestra” agua en Bogotá no llegará allá si no la gastamos aquí, dirá alguien. Insistirá que Duitama también es lejos, por más que mucho más cerca Boyacá que Bolívar. Horas caminando para traer canecas de agua que con el paso se riegan. Aquí, incapaces de cargar una garrafa de 5 litros por más de 10 minutos, por más de 10 cuadras, allí, dos canecas, una a cada lado de un palo largo que se pone en los hombros por más de 5 kilómetros, de agua “cruda”.
Ayer llovió en la sabana de Bogotá. Un inesperado aguacero que nos llenó de esperanza. Mis margaritas están secas, ya uno de mis tomates de árbol murió, las azaleas luchan bravamente para mantenerse vivas. Puro conato. Tenemos esta responsabilidad. Mientras en Bogotá felices abrimos la llave y sale agua, con buena presión, y hasta potable, en la mayoría del país este lujo se está haciendo imposible.
Con la energía eléctrica, se entiende, debemos también procurar reducir el consumo, por aquello de las hidroeléctricas. Hoy en Colombia algunos pueblos tienen racionamiento eléctrico, a muchos municipios más no llega este servicio.
Toca cerrar la llave, llave; incluso si hay que sacrificar las margaritas en pro de un litro más para quitar la sed humana, la sed del campesino que a sol y lluvia produce papa, cuida ganado, siembra y recoge. Brindo con un vaso de agua en favor de un año de uso razonable y cuidado del otro, de la tierra y de la vida.